Aquellos pasajes, concebidos por Joaquín Costa hace ya casi un siglo, eran lo más parecido a la vigente realidad. Y la proclama de Maura una imperiosa necesidad. Recordé las promesas de Golfi a los frágiles jóvenes de Matahambre: “Vótame”, les decía, “Y tendrás un puesto en el Ayuntamiento”. Memoré a Don Oprobio eximiendo del pago a sus inquilinos comerciales a cambio de apoyar semejante causa, exigiéndoles mirar para otro lado mientras se perpetraban multitudinarias fechorías. Igualmente evoqué la leyenda de Soledad, la taciturna cocinera del bar municipal. Madre del pobre Mario que un triste día sucumbió a las redes del cacique mayor. Le garantizaron fiesta y diversión sin parangón, y poco a poco la adicción lo atrapó.
O los famosos hipotéticos expedientes agilizados o retrasados, incluso dejando que se caduquen los sancionados. Lo extraño de todo es que la Administración posee eficientes sistemas informáticos. En los que con sólo introducir el número de los referidos expedientes te indica en qué departamento está, cuándo fue su entrada y cuándo ha de ser su salida, así como su número de orden dentro de los pendientes de informar por el área correspondiente. Mas misteriosamente estas casillas raramente se rellenan. Conllevando a que si osas preguntar por la documentación registrada, se transforme en realidad aquel jocoso artículo escrito por el gran maestro, Mariano José de Larra, y titulado: “Vuelva usted mañana”:
“(…)Presentóse con todo, yendo y viniendo días, una proposición de mejoras para un ramo que no citaré, (…)Vivió el expediente dos meses en informe,(…)Después de tres meses a la cola siempre de nuestro expediente, como hurón que busca el conejo, y sin poderlo sacar muerto ni vivo de la huronera. Fue el caso al llegar aquí que el expediente salió del primer establecimiento y nunca llegó al otro. (…)
(…)Hubo que hacer otro.(…)
(…)Por último, después de cerca de medio año de subir y bajar, y estar a la firma o al informe, o a la aprobación, o al despacho, o debajo de la mesa, y de volver siempre mañana, salió con una notita al margen que decía: “A pesar de la justicia y utilidad del plan del exponente, negado (…)”. (Leer más)